La tarta estilo La Viña de Ses Oliveres, más que un postre

Porción de tarta estilo La Viña en Ses Oliveres

En Ses Oliveres, hay platos que conquistan a primera vista y otros que lo hacen al primer bocado. Nuestra tarta estilo La Viña pertenece a esa categoría rara y privilegiada que logra ambas cosas: seduce visualmente con su superficie tostada e irregular, y confirma todas las expectativas cuando la cuchara se hunde en su interior cremoso. La imagen recoge ese instante exacto: el momento en que la textura habla por sí misma, sin necesidad de adornos ni artificios.

La esencia de esta tarta reside en su sencillez. Pocos ingredientes, pero todos en su mejor versión. En la receta original del País Vasco —que en Ses Oliveres reinterpretamos con el respeto que merece una elaboración icónica— el secreto está en la calidad del queso crema, el frescor de los huevos y la proporción justa de azúcar para lograr ese equilibrio tan característico entre dulzor suave y matices lácteos. Nuestra versión mantiene esa filosofía: materia prima impecable y una cocción que se controla minuto a minuto para asegurar la cremosidad interior y el dorado profundo de la capa exterior.

Ese quemado, que parece accidental, es uno de los rasgos más apreciados de la tarta La Viña. No solo aporta aroma, sino que genera un contraste único: una base intensa, ligeramente caramelizada, que convive con el corazón blanco y suave del relleno. Este equilibrio es, quizá, el motivo por el que este postre se ha convertido en uno de los favoritos entre nuestros clientes. Es una tarta que no empalaga, que invita a seguir degustándola, que acompaña igual de bien una copa de vino dulce local que un café recién hecho.

Los mejores ingredientes para un postre genial

Algunos ingredientes adicionales, utilizados con discreción, elevan aún más la experiencia. Un toque de nata fresca de calidad aporta untuosidad extra; un chorrito mínimo de vainilla natural redondea el aroma sin protagonismos innecesarios. No hay base de galleta que distraiga del conjunto: la textura es la verdadera protagonista.

Servida sobre un plato oscuro y ligeramente espolvoreada con azúcar glas, la presentación busca ese diálogo visual entre luz y sombra que tan bien acompaña al entorno del Port de Sóller. Cada porción es una invitación a detener el tiempo, a disfrutar del contraste cálido entre la superficie tostada y el interior que casi se funde en boca.

En Ses Oliveres, esta tarta representa nuestra manera de entender la repostería: honesta, cercana, sin complicaciones y con un profundo respeto por el sabor auténtico. Un final perfecto para cualquier comida frente al mar.

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