En Ses Oliveres, la cocina mediterránea se expresa siempre desde el producto, y pocos bocados representan tan bien esta filosofía como el carpaccio de atún. Fino, aromático y servido con el mimo que caracteriza a la casa, este plato es una apuesta por la sencillez bien entendida: aquella en la que cada ingrediente aporta valor sin ocultar la calidad del pescado.
El atún es uno de los pescados más apreciados del Mediterráneo, tanto por su textura firme como por su sabor equilibrado. Para elaborar un carpaccio perfecto, la clave está en la frescura: las láminas deben ser casi translúcidas, cortadas a mano o con precisión de cuchillo para mantener la estructura del músculo. En Ses Oliveres se trabaja con piezas seleccionadas, lo que garantiza que el resultado tenga esa suavidad característica y un punto de grasa natural que se funde en el paladar.
Un alimento cargado de beneficios
Más allá de su valor gastronómico, el atún destaca por su perfil nutricional. Es una fuente excelente de proteínas de alta calidad (aprox. 23 g por cada 100 g de producto crudo, según datos del Ministerio de Agricultura y del Centro de Nutrición del NIH), necesarias para la regeneración muscular y el bienestar general. También aporta ácidos grasos omega-3, especialmente EPA y DHA, relacionados con la salud cardiovascular y la reducción de inflamación.
En cuanto a vitaminas y minerales, el atún destaca por su contenido en vitamina D, vitamina B12, niacina, selenio y fósforo, lo que lo convierte en un alimento especialmente interesante dentro de una dieta equilibrada.
Cómo acompañarlo para potenciar su sabor
En Ses Oliveres, el carpaccio de atún se presenta siguiendo la línea de la gastronomía mediterránea: respeto absoluto al producto y equilibrio de sabores. Para acompañarlo, funcionan especialmente bien:
- Aceite de oliva virgen extra: realza la untuosidad del atún sin cubrirlo.
- Sal marina en escamas: aporta ese pequeño crujido y matices minerales.
- Cítricos como limón o lima: ayudan a refrescar y equilibrar la grasa natural del pescado.
- Pimienta negra recién molida: para un toque ligeramente picante y aromático.
- Alcaparras o aceitunas mallorquinas: introducen el contraste perfecto entre salino y ácido.
- Ensalada ligera o rúcula: suman frescor y textura sin restar protagonismo al pescado.
El resultado es un plato que combina autenticidad, sabor y salud en un solo bocado. Una propuesta que encaja a la perfección con la esencia de Ses Oliveres y con la experiencia de disfrutar del Mediterráneo desde Port de Sóller.